miércoles, 14 de marzo de 2018

Una posición natural de la columna cervical aumenta la eficacia en la realización de los movimientos.

Durante los ejercicios de Pilates, la cabeza debe moverse en armonía con la columna, ni más ni menos, respetando la relación "barbilla-esternón", y la mirada ha de acompañar ese movimiento.

Los movimientos deben ser naturales, alejando la parte posterior del cuello de los hombros, y extendiendo las vértebras situadas justo debajo del cráneo.  Se debe mantener la distancia correcta entre el pecho y la barbilla, para evitar colapsar la zona cervical con una extensión o flexión excesivas, ya que lo queremos es involucrar la parte superior de la espalda en los movimientos y estirar el cuello, no tensarlo.

Piensa en la cabeza, como en una prolongación de tu columna, para que pueda moverse en consonancia con la acción que estés realizando, ya sea flexión, extensión, rotación, o flexión lateral, en caso contrario la musculatura del cuello y la zona alta de la espalda se estará sobrecargando, llegando incluso a provocar una lesión sería. 


Pruébalo La manera apropiada de conseguirlo es imaginar que se estira la nuca a la vez que se lleva ligeramente la barbilla al pecho, como si sujetáramos una pelotita de tenis entre ambos, suavemente, sin presionarla, sin cerrar la garganta.                                                                                👉De pie es más fácil comprobar la diferencia entre tener una posición correcta, en la que el cuello y la columna están bien extendidos, y una posición incorrecta, en la que el cuello parece corto y encogido. ¡Haz la prueba dejando caer tu cabeza con desgana hacia atrás o hacia delante!