jueves, 26 de noviembre de 2015

Pilates despues del parto


Acabas de pasar por una de las experiencias más importantes de tu vida, que ha necesitado nueve meses de cambios físicos a los que tu cuerpo ha tenido que ir adaptándose. Ya te contaba en esta entrada como el Método Pilates puede ayudarte durante el período de gestación y cuales son los beneficios de practicarlo durante el embarazo. Ahora veamos como puede facilitar tu recuperación tras el parto, analizando los cambios físicos y psicológicos mas significativos que se producen con la llegada del bebé, y cuales serán los beneficios que te aportará la practica del método Pilates, para hacerlos mas llevaderos, y ayudarte en tu recuperación post parto.

En general, tras un parto, la mamá, se siente dolorida y cansada, especialmente en el caso de partos largos. Es habitual que este cansancio provoque el sentimiento de que nuestro cuerpo no es capaz de realizar ni las tareas más leves. Seguramente sea esta la etapa en la que más te cueste conciliar el sueño, teniendo en cuenta además, que venimos de la recta final del embarazo, con dificultades para dormir, y el bebé ahora requiere toda nuestra atención y cuidados en cualquier momento del día o de la noche, Si a esto le sumamos, el malestar debido a las posibles incisiones y/o  hemorroides, el resultado más  probable, será que el cansancio se agudice por la falta de descanso y de sueño. Tras el parto, además de los cambios propios del embarazo, a los que el cuerpo ha ido adaptándose paulatinamente, se  producen nuevos y repentinos cambios anatómicos y fisiológicos, que influyen en el estado físico de la mamá, e inciden sin duda en su calidad de vida y bienestar. Veamos cuáles son esos factores que influyen en el estado físico de la madre tras el parto.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Los básicos de Pilates: The shoulder bridge (Puente sobre hombros)

Ejercicio original de Joseph Pilates de nivel avanzado que favorece la articulación de la columna, mejorando el control segmentario sobre la misma y enlongándola  de forma dinámica. Fortalece la cadena muscular posterior mientras mejoras la estabilización de los hombros y de la pelvis.

Es un buen ejercicio de alineamiento vertebral que nos enseña a articular la columna correctamente, y  nos ayuda a entender el concepto de pelvis neutra o estabilización lumbopélvica, y de disociación de  movimientos de las piernas, las caderas y la columna.

Preparación: Túmbate en el suelo boca arriba (supino) con las piernas flexionadas al ancho de las caderas y la pelvis neutra. Los brazos descansando a los lados del cuerpo y los hombros relajados, siente las escápulas completamente planas en la colchoneta (neutras). Inspira para preparar y al espirar conecta el centro, realiza una retroversión de la pelvis y despega de la colchoneta lenta y progresivamente, el sacro, la lumbar, las costillas dorsales y quedamos apoyados en las escápulas (no en los hombros ni el cuello). Coloca las manos debajo de las caderas de manera que los codos queden alineados con las manos y los dedos apuntando hacia fuera.