jueves, 25 de junio de 2015

Dime como duermes y te diré como te levantas


Una vez más hablamos de la importancia de la postura. Sabemos que el dolor de espalda causado por los malos hábitos posturales es el más frecuente. Por ello es muy importante conocer las posturas perjudiciales para nuestra espalda a fin de evitarlas y corregirlas previniendo de esta forma el dolor y mejorando sin duda nuestra calidad de vida. 

La forma en la que dormimos determina mucho nuestro descanso. Si al levantarte te sientes como si durante la noche te hubieran apaleado la lumbar o retorcido el brazo por detrás de la espalda, probablemente la postura en la que has dormido sea la causante de estas molestias. 

Las posturas ideales para estar acostados o dormir son aquellas que permiten que la columna lumbar y la cervical estén correctamente alineadas. La mejor postura es la posición fetal, de lado con las rodillas flexionadas y el cuello y cabeza alineados con el resto de la columna, también es buena postura en decúbito supino (boca arriba) con las rodillas flexionadas. Por el contrario no es recomendable dormir en decúbito prono (boca abajo) ya que puede modificar la curvatura lumbar y obliga a mantener el cuello girado para poder respirar. Puedes encontrar más consejos posturales aquí.

jueves, 18 de junio de 2015

Pilates y las posiciones invertidas

La posición invertida, consiste en colocar el cuerpo verticalmente, descansando sobre los hombros. Dependiendo del nivel de dificultad, estas posiciones se pueden realizar, con apoyo sobre los brazos y pies, como en el shoulder bridge, o manteniendo las piernas elevadas en el aire, y con o sin apoyo de las manos en el suelo.

Muchos son los beneficios que se le atribuyen al trabajo en inversión. Aquí tienes alguno de ellos:

jueves, 11 de junio de 2015

Y el sueño se hizo realidad...


Mi primer contacto con el método Pilates, hace ya más de 12 años, me cambió la vida. Al terminar la primera clase, me sentí rebosante de energía y muy centrada. Con la práctica empece a notar que algo iba cambiado. Había desarrollado un sentido del equilibrio y una fuerza que no tenía antes, sentía que controlaba mi interior y todas las partes del cuerpo, y que podía moverlo de la forma que yo deseaba. Mi cuerpo se fortalecía y  las molestias de espalda desaparecieron, también mi mente estaba mucho mas centrada y relajada. Continúe practicándolo durante cinco años, dos veces por semana, y cada vez me sentía mejor y más enganchada al método.