miércoles, 30 de diciembre de 2015

Lo que los alumnos nos enseñan en las clases de Pilates



El post que escribo hoy, será el último del año. A unas horas de entrar en 2016, quiero dedicarlo a mis alumnos y por eso, hoy, lo que te voy a contar, es una reflexión personal sobre lo que ser profesor de Pilates aporta a mi vida.

Son ya, casi ocho años impartiendo clases y realizando formaciones para crecer profesionalmente y seguir aprendiendo, porque en esta profesión, nunca se deja de aprender. Pero no, no me refiero únicamente a las formaciones profesionales, que sin duda son un pilar fundamental de conocimiento sobre el cuerpo y su funcionamiento, sino a todo lo que nos enseñan nuestros alumnos. Yo, desde luego, tengo claro que lo que verdaderamente me aporta la mejor enseñanza, es mi dia a día con ellos. 

Cada día aprendo que el esfuerzo y la dedicación por dar lo mejor de tí, tiene siempre su recompensa. 

Aprendo a adaptarme a las necesidades de las personas, porque cada persona es un mundo.

Aprendo a empatizar con las personas y a aceptar que cada uno tiene su "forma de ser" y no todos los días son iguales.

Aprendo a ser paciente y a  esperar que el trabajo de sus frutos.

Aprendo que no todo es blanco o negro, que existen los colores intermedios.

Aprendo a escuchar.

Aprendo de mis errores y a mejorarlos. A ser humilde y reconocer mis fallos.

Aprendo a tener metas, sueños, proyectos.

Aprendo a esforzarme por ser mejor cada día. 

Aprendo a valorar el trabajo y el esfuerzo de los demás.

Aprendo a "poner al mal tiempo buena cara".

Aprendo a luchar contra las adversidades. A luchar por lo que quiero.

Aprendo a no conformarme con lo que no me gusta, intento cambiarlo.

Aprendo a buscar soluciones.

Aprendo a trabajar duro.

Aprendo a ser agradecida.

Y aprendo, aprendo,  y sigo aprendiendo....


Gracias a mis alumnos que hacen posible que, día a día aprenda a intentar ser mejor profesional y a crecer como persona. Mi pasión, pilates, mi motor...ell@s