jueves, 22 de octubre de 2015

Método Pilates: los detalles marcan la diferencia y la diferencia marca al profesional

Cada vez es mas frecuente escuchar "yo hago Pilates", pero seguramente, y me dirijo tanto a profesores como alumnos, alguna vez te has quedado con ganas de decir ¿estas seguro?... A mi me ocurre, por desgracia, bastante a menudo. Concretamente, este fin de semana durante una reunión de amigos, alguna de las féminas (si, siguen siendo mayoría aplastante, que le vamos a hacer) me comentaron que "habian hecho Pilates", pero sólo una de ellas lo había practicado de verdad.... ¿Qué como lo puedo saber con certeza? Fácil... me bastó escuchar las sensaciones que les había producido a cada una de ellas.

La impresión de sus primeras clases de Pilates, fueron del tipo "Estaba perdida, no sabía cuando tenía que coger o soltar el aire"... "Terminé con  un dolor de cuello y de lumbares que ... ¡claro que tenías que ver a mi monitor, era muy exigente!" .... "¡Madre mía que posturas! tenía que tirar con toda mi fuerza para poder hacerlas"... (esta última, se supone que había practicado ¿pilates terapeútico? impartido por un fisioterapeuta. En ninguno de estos casos, les habían explicado como realizar una respiración correcta, como estabilizar la pelvis o las escápulas, como articular la columna correctamente, como realizar movimientos controlados y fluidos y no mecánicos y bruscos...en definitiva, todas ellas "habían empezado la casa por el tejado". Escuchando estos comentarios es fácil saber que ninguna de ellas, ha recibido una clase de Pilates, sino que ha realizado una serie de movimientos inocuos que nada tienen que ver con el método y sus principios, a riesgo incluso de lesionarse. El método Pilates es muuuuucho más que realizar un roll over o un teaser a cualquier precio.

Por el contrario, una de ellas, me contaba con gran satisfacción, como había sentido cada movimiento tomando conciencia de su cuerpo y de sus "malos" hábitos posturales, guiada en todo momento por su monitor que la corregía e indicaba la manera correcta de respirar, de mover o de no mover, esto o aquello. No llegó a realizar ninguno de los ejercicios del repertorio de pilates, sin embargo concluía con esta frase: "Parece que no estás haciendo nada, pero al final de la clase descubres que has trabajado intensamente"  Está claro, pensé... ¡¡tú eres la única que has hecho Pilates!!

El "boom mediático" que en los últimos años está teniendo el método Pilates, ha disparado la demanda de clientes y como consecuencia, todo el mundo quiere sacar tajada de este "negocio en auge". Clases masificadas en los gimnasios, centros culturales, asociaciones de vecinos donde no se practica el método Pilates, sino, una repetición indiscriminada de protocolos de ejercicios, sin valoración previa, sin criterio y de forma descontrolada, sin tener en cuenta las necesidades personales de los alumnos y sin la supervisión de profesionales bien formados. lo que ha generado en los últimos años, gran cantidad de lesionados. Como todo ejercicio, si no se realiza correctamente, puede originar desajustes musculares, tensiones innecesarias, agravar las lesiones presentes de columna, y hasta perjudicar en el embarazo.

Pero aún voy a ir más allá, consciente de que esto último puede levantar ampollas, lo siento. Vaya por delante todo mi respeto hacia este colectivo de profesionales que tanto hacen por nuestra salud, pero alguién tiene que atreverse a decirlo. Algunos centros de fisioterapia  "venden" las clases como "pilates terapeútico" a precio de oro, por el valor añadido, de  estar en manos de los "mejores profesionales de pilates", y nada más lejos de la realidad! Me consta y por lo tanto me indigna, que en alguno de estos centros, por fortuna los menos, es habitual que el instructor, no siempre fisioterapeuta,  se limite a repetir protocolos de ejercicios y rutinas pre-diseñadas, en las que todos los alumnos de la clase hacen los mismos ejercicios al mismo tiempo sin tener en cuenta las necesidades personales, y eso queda muy lejos de ser Pilates por mucha etiqueta que se le ponga.

Entender la filosofía de este método es fundamental para realizarlo sin peligro y eso tienen que enseñártelo. Hay que dejar de jugar a hacer Pilates, por muy lucrativo que sea, y tomar el Método como lo que es, una valiosa herramienta para mejorar y reeducar la salud postural de los alumnos y no para empeorarla. Es ahí donde se define la diferencia entre aprender el método Pilates o realizar ejercicios de Pilates, ¡¡no es lo mismo creeme!!. Para mucha gente es suficiente, pués nunca han hecho ejercicio, pero cuando toman una clase con un profesional bien formado aprecian la diferencia y notan enseguida los resultados.

¿Como puedes estar seguro de que estas practicando el método Pilates y no un repertorio de ejercicios pilates? La diferencia no la marca, el dónde, da igual si el centro es más grande, más bonito o está en el barrio más céntrico de la ciudad. Tampoco es quién, no hay ninguna diferencia entre Pilates impartido por fisioterapeutas o por instructores BIEN formados, así como el hábito no hace al monje, los títulos tampoco hacen al profesional, que no te engañen las etiquetas. Lo que marca la auténtica diferencia es el cómo. 


Como debería ser tu clase si, de verdad, estás haciendo Pilates


Los principios constituyen la base de los ejercicios y deben estar presentes, es completamente necesario para comprender el verdadero significado de los objetivos que se persiguen con la práctica del método Pilates. Y esto es lo primero que deben enseñarte. 

Las primeras clases deben encaminarse a construir la base, los cimientos, sobre los cuáles has de realizar después cada movimiento. Aprender a estabilizar tus escápulas, tu pelvis, a mantener una correcta alineación de la cabeza, conectar correctamente el centro, disociar movimientos son las claves necesarias para la correcta ejecución de los ejerciciosEn Pilates cada movimiento tiene un propósito y conocerlo es vital. 

Los ejercicios se realizan de forma lenta, coordinada y controlada. Cada movimiento tiene una función y un propósito específico y el control es esencial. No se realizan movimientos bruscos, con el objetivo de favorecer un ejercicio más efectivo y evitar lesiones. 

La calidad debe primar sobre la cantidad. De nada sirve repetir veinte veces la misma actividad si no conseguimos llevarla a cabo como es debido, si no aplicamos los principios. En el método Pilates menos es más. En general, realizar más movimientos de los necesarios provoca fatiga. Se realizan pocas repeticiones pero esforzándonos por hacerlas correctamente.

La clase debe transcurrir con continuidad y fluidez, los ejercicios deben ser realizados, ni muy rápido ni muy lento, de tal modo que, durante las sesiones, unos ejercicios conduzcan a otros de forma encadenada, evitando rupturas o cambios bruscos. De este modo se logra combatir la rigidez y se sigue un ritmo natural y adecuado, evitando el riesgo de lesiones en las articulaciones. En Pilates no existen movimientos aislados o estáticos, sino que se sigue el fluir natural del cuerpo.

Las correcciones, tanto verbales como táctiles están siempre presentes en cada clase, y son fundamentales para que el movimiento sea, seguro y eficiente. Y con esto, no me refiero a que el profesor ejecute los ejercicios a la vez que los alumnos para que "le sigan", sino a que te ayude a entender el objetivo del ejercicio, utilizando todos los recursos necesarios para ello. Demostración visual si fuere necesaria,  indicaciones verbales que te guíen en el movimiento, utilización de imágenes que te ayuden a visualizarlo o colocar sus manos allá donde se necesita que muevas, o que estabilices, por ejemplo.

Tú no tienes que adaptarte al ejercicio, sino que el ejercicio debe ser adecuado para tí. Si no puedes realizarlo o te provoca alguna molestia hacerlo, no obtendrás por respuesta "no lo hagas" cuando se lo comentes a tu profesor. El sabrá modificarlo y adaptarlo a tus necesidades físicas, para que puedas progresar y evolucionar correctamente sin lesionarte, sin tener que quedarte parado mirando como lo hacen tus compañeros. De ahí que el método Pilates se divida en varios niveles de dificultad. No irás de cero a cien en un mes, sino que irás progresando y avanzando en cada uno de ellos paso a paso, lento pero seguro. 

En una clase de Pilates no se busca que aprendas de memoria siempre los mismos ejercicios, repetidos de manera indiscriminada, sin ningún tipo de lógica, o fundamento. El objetivo es que a través de los principios, tomes conciencia de tu cuerpo, aprendiendo a diferenciar claramente, lo que te hace sentir bien o mal, atento a los cambios que se van produciendo en tu postura, como se estiran tus músculos, o como se mueven tus articulaciones y tu columna, respetando la regla de oro del método: "el no dolor". Esencial para entender porqué una buena postura y un movimiento eficiente te cambiaran la vida. 

En definitiva, cuando practiques el verdadero método Pilates,  sentirás que es un método de movimiento consciente, no una tabla de fitness. Lo que importa no es cuantos ejercicios o cuantas repeticiones se pueden realizar, sino la calidad de estos. Cuanto más reducido sea el grupo más facilitará que sea homogéneo y más se ajustará a tus necesidades. El objetivo de cada clase, será adaptar la técnica a la persona y no al revés.

La clave de su éxito radica en ponerse en forma, curar lesiones o entrenar a fondo de una forma suave, diferente y muy agradable . No se basa en el esfuerzo físico ni en la quema de grasas a cualquier precio, sino en un enfoque de la actividad física, donde prima la reeducación postural y la calidad del movimiento a través de los principios del método.

Si tus clases de pilates no te producen esta sensación, siento mucho desilusionarte ¡TU NO ESTÁS HACIENDO PILATES!


Los pequeños detalles marcan la diferencia y la diferencia siempre acabará marcando el profesional. Y ahora, dime, practicas el método Pilates?....