viernes, 10 de julio de 2015

Pilates, la alineación y el equilibrio corporal


Nuestra columna vertebral, no es un pedazo de hueso recto y duro, sino, como ya te conté en este post, un fascinante conjunto de partes móviles que nos sirve de sostén y hace posible entre otras funciones, la movilidad de los miembros. Una buena alineación corporal es necesaria para una correcta funcionalidad de la columna, y por tanto, para la prevención de posibles patologías. 

Si miramos la columna de perfil, podemos apreciar que existen una serie de curvas en ella, como resultado de la adaptación de nuestra espalda a la postura de bipedestación (de pie). Dos curvas anteriores o lordosis (una en la cervical y otra en la  lumbar), y otras dos curvas posteriores o cifosis (una en zona dorsal y otra en el sacro).


Estas curvas pueden deformarse, es decir, ser más cerradas o más abiertas de lo debido como consecuencia de malas posturas, malos hábitos, de lesiones, o de haber practicado deportes que desarrollan los músculos de manera irregular. Es decir nuestra columna pierde su alineación natural lo que seguro resultará doloroso y puede acabar dañándola seriamente,





Para mantener una postura libre de tensiones, nuestra columna debe estar colocada de la manera más eficiente, mecánicamente hablando. La alineación ideal, es la colocación vertical de sus segmentos, sin que exista rotación o inclinación, en la que el posicionamiento es centrado y relajado para todas las articulaciones del cuerpo. De esta manera, los músculos se relajan y las articulaciones funcionan correctamente con el menor desgaste posible, lo que contribuye a realizar cualquier movimiento con precisión. Por el contrario, una postura defectuosa o con una incorrecta colocación de los segmentos produce sobrecarga articular y excesiva tensión muscular.

Tomando como ejemplo la cadera al realizar el movimiento de patada hacia delante, el estiramiento de los isquiotibiales arrastra el isquión y desplaza el coxal del mismo lado en retroversión. El límite del desplazamiento lo marca la flexibilidad de los isquiotibiales, pero también la resistencia que ofrecen los músculos y ligamentos sacroilíacos de la columna lumbar. Si en este movimiento de desplazamiento coxal, existiera alguna compensación por rigidez muscular. causada por una mala disposición de las articulaciones, el desplazamiento sería excesivo, produciendo sobrecarga a nivel de las articulaciones sacroilíacas, con el resultado de dolor y si no corregimos, acabará en lesión.

Por lo tanto, para mantener la correcta alineación de la columna, se necesita un equilibrio muscular adecuado para usar los músculos de forma óptima, lo que previene la fijación de la columna en todas las posiciones, reduciendo el estrés de todas las partes conectadas con la misma, incluidas articulaciones, tendones y ligamentos. Se necesita un equilibrio entre la longitud y la fuerza para que el movimiento sea satisfactorio.

Existen varios tipos de posturas que "delatan"  desequilibrios musculares y en consecuencia, cambios de alineamiento en zonas clave de nuestra columna, cervical, dorsal, lumbar, y pelvis, que producen importantes alteraciones en su mecánica. Fíjate en la siguiente imagen. Hay cuatro vistas laterales, en la que la figura A corresponde a la postura ideal y las otras tres son ejemplos de posturas incorrectas. La línea vertical punteada marca la alineación correcta de los diferentes segmentos:


En la figura A nos encontramos con una columna  en perfecta alineación: las curvas y los segmentos corporales se encuentran en equilibrio. La línea de gravedad, comienza por delante del tobillo y sigue por el centro de la rodilla,  trocánter mayor,  articulación glenohumeral y oreja.

En la figura B la columna lumbar está “hundida”. Hay un desplazamiento anterior de las vértebras y el abdomen, la pelvis se encuentra en anteversión, las vértebras dorsales desplazadas posteriormente, dando un aspecto de "joroba" y la cabeza está adelantada produciendo una hiperextensión de la columna cervical.

La figura C presenta una columna lumbar  y dorsal con sus curvaturas naturales reducidas, "rectificada", el tórax adelantado, el sacro desplazado hacia adelante y la pelvis en retroversión.


En la figura D se observa una inclinación general del cuerpo hacia adelante. La pelvis se encuentra en retroversión marcada, las vértebras lumbares levemente desplazadas hacia adelante al igual que el tórax y hay una marcada antepulsión de cabeza.

Como verás, una postura correcta implica mantener el cuerpo bien alineado en cualquiera de las posiciones que puede adoptar. Si las líneas de gravedad, no pasan por los puntos correctos de nuestro cuerpo, es porque existe un desequilibrio de ambas partes del mismo, ocasionado generalmeente por las malas posturas, y que puede terminar provocando deformidades patológicas como escoliosis, cifosis e hiperlordosis.

El método Pilates se centra mucho en la alineación corporal, siendo este  uno de sus principios básicos. A través de la estabilización y control central, se consigue mantener una postura y una alineación correctas, esenciales para el uso apropiado de los músculos haciendo los movimentos más seguros en cualquier actividad.

Practicar  Pilates te llevará a tomar conciencia de tu cuerpo, con el objetivo de conseguir una buena postura, aumentando el control, el equilibrio, la fuerza y flexibilidad, mejorando de forma notable tu alineación y postura, reduciendo o eliminando en algunos casos numerosos problemas de espalda. 

La próxima semana os hablaré de los beneficios del principio de alineación y os daré algunas claves para asimilarlo. Porque...."la buena postura sólo puede adquirirse cuando el mecanismo completo del cuerpo está bajo perfecto control"... Joseph H. Pilates


Post relacionados:
Pilates en la reeducación de la postura