lunes, 4 de mayo de 2015

El entrenamiento en suspensión con TRX aplicado al método Pilates


Supongo que ya habrás oído hablar del TRX, un sistema de entrenamiento funcional  basado en la suspensión, que trabaja de una manera  global todo el cuerpo,  aprovechando nuestro propio peso, en contra de la gravedad, y en equilibrio constante. Desarrolla la fuerza, resistencia, coordinación, flexibilidad, potencia,  estabilidad, movilidad, agilidad, equilibrio… trabajando el cuerpo como un todo,  previniendo lesiones de manera muy efectiva.

Con el entrenamiento en suspensión es posible realizar  un gran número de variaciones de ejercicios y movimientos de coordinación, fuerza, equilibrio, resistencia y flexibilidad, facilitado rangos de movimiento tridimensionales (frontal, sagital, transversal)  muy similares a los movimientos cotidianos.

Está compuesto por cintas de alta resistencia, sujetas a un anclaje y regulables en altura, que permiten trabajar en distintos niveles de intensidad y dificultad, ejercitando de forma natural, todos los grupos musculares que intervienen en cada movimiento. Los pies o las manos se sujetan a las cintas, mientras que la otra parte del cuerpo está en contacto con el suelo, trabajando con el peso de nuestro propio cuerpo en contra de la gravedad.

A pesar de su origen militar (fue desarrollado en los años 90 por las fuerzas de operaciones especiales de la armada de los EEUU), el TRX puede ser practicado por cualquier persona, sea cual sea su condición física ya que permite ajustar el nivel de dificultad y exigencia según el movimiento que realicemos. Los ejercicios pueden ser más sencillos o más intensos, sólo variando  la inclinación del cuerpo y los puntos de apoyo,  por lo que se puede trabajar en  diversos niveles y adaptarlo a cualquier persona con cualquier nivel de condición física, lo que lo convierte en un entrenamiento seguro, efectivo y muy funcional.

¿Pero... qué aporta el trabajo con TRX a las sesiones de Pilates?

Hace un par de semanas me decidí a realizar la formación como instructor de TRX de “Body Intelligence Training”, para comprobar por mí misma los beneficios del entrenamiento en suspensión y por supuesto, su aplicación al método Pilates. Pude comprobar que ambos coinciden sobre todo en el control corporal y el trabajo desde el Powerhouse, por lo que combinar los dos métodos puede aumentar la eficacia de las sesiones, en las que además de los dos principios mencionados, otros como fuerza, estabilización, coordinación, equilibrio, agilidad, movilidad y  conciencia corporal se ven duplicados.

Al igual que el método Pilates, el entrenamiento en suspensión trabaja el cuerpo de manera global, ofreciendo un completo trabajo de todos los músculos del cuerpo, desde el más pequeño al más grande, para fortalecer el cuerpo mejorando la postura. Es decir trabajar el cuerpo como un todo.

El entrenamiento en TRX aumenta el control sobre nuestro cuerpo. Al trabajar en suspensión con el peso del cuerpo y la resistencia a la gravedad, exige un equilibrio constante, y por tanto mayor control, coordinación y concentración. Al disponer de menos puntos de apoyo, nuestro centro debe estar activado todo el tiempo, consiguiendo un mayor fortalecimiento del mismo, aumentando la estabilidad corporal, el control y el equilibrio en cualquier tipo de movimiento o tarea cotidiana. Resultado aumento de la conciencia corporal.

Basado en la realización de ejercicios con tu propio cuerpo, el entrenamiento se vuelve más eficiente. Al ejercer la fuerza, por la carga de nuestro propio peso, la inversión efectuada por el cuerpo y el riesgo de lesión se reducen al no utilizar cargas adicionales, aumentando nuestra fuerza y resistencia muscular.

El TRX, facilita rangos de movimiento. Las limitaciones de trabajo en los distintos planos, es casi inexistente. Mediante movimientos y posiciones dinámicas, podemos entrenar de la misma forma en la que vivimos y nos movemos, tanto en nuestra vida cotidiana como en los deportes, hacia delante, hacia atrás, y diagonal, de la manera más funcional posible.



Además puede ser empleado como ejercicio cardiovascular. Trabajando con una intensidad moderada o alta y a buen ritmo, se puede desarrollar fuerza y resistencia funcional mientras se queman calorías.

En resumen, lo que nos ofrece la unión de ambos sistemas, es una mayor versatilidad y variedad de ejercicios, trabajando el cuerpo como un todo, con un mayor fortalecimiento del centro y rápida mejora de la fuerza corporal general, la flexibilidad, el equilibrio y la estabilidad, facilitando el control postural y de equilibrio en cualquier movimiento.

Mi conclusión y opinión personal, después de la formación de TRX y desde mi experiencia como instructora de Pilates, es que,  ambas disciplinas tienen mucho en común y son altamente combinables, los beneficios de ambas pueden verse mejorados  sin perder la esencia que las define.


Y tu... ¿ya lo has probado? ... me gustaría conocer que  opinas.