miércoles, 27 de noviembre de 2013

Aprende a escuchar tu cuerpo con el método Pilates


Piensa un momento y contesta: ¿Cuántas veces te paras a escuchar a tu cuerpo?... Es muy probable que en muchas ocasiones hayas sentido dolor en alguna parte de tu cuerpo, realizando tu vida cotidiana o haciendo ejercicio, y,  hayas seguido realizando lo que te ha provocado ese dolor como si no hubiera ocurrido nada. 


Aprender a escuchar el cuerpo es algo que se hace cada vez más y más difícil en el mundo de prisas, y compromisos "ineludibles" que tenemos. Sin embargo es absolutamente necesario saber interpretar lo que nuestro cuerpo nos indica para poder evitar muchas dolencias.

En realidad el cuerpo nos habla constantemente advirtiéndonos de su estado, a través de nuestras sensaciones físicas, emociones y sentimientos. Cuando no sabemos escucharlo, nos grita en forma de dolor. Es entonces cuando le empezamos a dedicar la atención que se merece.  Es por ello que la conciencia corporal y dentro de ella el control de la propia postura son de vital importancia, ya que solo a través de esta conciencia  podemos escucharlo.
Al practicar ejercicio, la mayoría de nosotros propiciamos el dolor y la extenuación del cuerpo,  con resultados de malestar,  incluso lesión,  por la creencia popular de que "si no sufro no estoy haciendo nada". ¡Nada más lejos de la realidad! El dolor muscular es el resultado de la acumulación de ácido láctico en los músculos, de su estiramiento inadecuado o del desgarro del tejido muscular. La energía que necesita consumir el cuerpo para reparar el daño es precisamente lo que anula la eficacia del ejercicio. “No hay ninguna razón para forzar a nuestro cuerpo más allá de lo necesario y lo razonable, especialmente cuando ello supondrá un daño para nosotros”.J.H.Pilates

Practicar el método Pilates nos enseña a tomar conciencia de nuestro cuerpo centrando la atención en nuestras percepciones sensoriales. Debes practicarlo  siempre muy atento a las señales que te envía el cuerpo. No fuerces lo que no es natural. Si algo duele no sigas. Es fundamental que aprendas a diferenciar claramente  lo que te hace sentir bien y lo que te hace sentir mal. si notas una tensión excesiva cede un poco, es posible que hayas ido demasiado lejos. Ser amable con tu persona, te ayudara a conseguir resultados mejores y más duraderos evitando riesgos.

Poder escuchar bien significa estar atentos a los cambios que se van produciendo en nuestra postura, como se estiran nuestros músculos,  como se mueven nuestras articulaciones y  nuestra columna, siempre desde el bienestar físico y mental y respetando la regla de oro del método: el "no dolor"

Parece muy complicado. Lo sé. Pero eso es, precisamente, lo que lo hace tan apasionante. Pasito a pasito, dándose cuenta, poco a poco aprenderás a escuchar a tu cuerpo.