martes, 23 de julio de 2013

Condromalacia rotuliana y método Pilates

La condromalacia o condropatia rotuliana es una patología de rodilla que consiste en  la degeneración de la superficie del cartílago de la parte posterior de la rótula, al rozar con el cóndilo femoral (el final del fémur). 
La rótula es ese pequeño hueso con forma triangular situado justo encima de la rodilla. En su parte de arriba se inserta el músculo recto femoral (una de las cuatro partes del cuádriceps, el músculo del muslo). Y en su parte de abajo se une a la tibia mediante el ligamento rotuliano. 

Las causas de esta degeneración o desgaste del cartílago pueden ser muy variadas. Puede generarse mediante la fricción crónica entre la rótula y la articulación del fémur al mover la rodilla, bien sea por microtraumatismos repetidos o por cargas excesivas o repetidas como ocurre en determinadas profesiones y deportes. Por factores estructurales como la alineación de la rodilla o la posición de la rótula; o  por insuficiencia de la vascularización del hueso bajo el cartílago. Se clasifica en varios grados en función de la degeneración del cartílago articular.

Produce malestar o dolor sordo alrededor o detrás de la rótula, y es un padecimiento bastante común entre adultos jóvenes.Los síntomas de la condromalacia rotuliana más frecuentes, además del dolor en la parte anterior de la rodilla, son: dolor al bajar cuestas o escaleras así como sensación de rigidez y dificultad para extender la rodilla después de pasar un buen rato con ella flexionada, al pasar de sentado a de pie, como al levantarse de un sofá, en el cine o tras un viaje en coche. 

La evolución natural de esta patología suele ser hacia la artrosis ni no se corrigen los factores desencadenantes. Afortunadamente, solo una minoría son susceptibles de cirugía ya que los tratamientos convencionales suelen tener éxito en un 88% de los casos.

Clínicamente, mediante la exploración física, es muy difícil distinguir la Condromalacia rotuliana de otros procesos que producen dolor anterior de la rodilla.La Resonancia Magnética es muy sensible para el diagnóstico en las lesiones avanzadas, pero no en las lesiones incipientes.El diagnóstico definitivo de se hace por visión directa del cartílago por artroscopia.

El protocolo de rehabilitación con Pilates, tendrá como objetivo principal mejorar la superficie de presión de contacto de la rótula sobre el fémur durante la flexoextensión.
Ejercicios de fortalecimiento del cuádriceps primero isométricamente y luego, cuando ya se realizan sin dolor,  isométricos y concéntricos en cadena cinética cerrada.
Recuperar la colocación y trayectoria optimas de la rótula flexibilizando la musculatura implicada: vasto medial, isquiotibiales, poplíteo, gemelos, cuádriceps y tensor de la fascia lata.
Recuperar el control neuromuscular para mejorar la mecánica de las extremidades, trabajando la propiocepción.

No hay que olvidar la importancia del tratamiento fisioterápico con hielo y masaje, el tratamiento farmacológico con o sin electroterapia, rodilleras, vendajes...

La posibilidades del método Pilates en el tratamiento de esta patología son tan variadas como las evoluciones que sufre el paciente durante el tratamiento. Hay que conocer bien los ejercicios para conseguir un buen resultado.

Bibliografía: Pilates terapeutico. Dr. Juan Bosco

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