lunes, 10 de junio de 2013

Principio Pilates: Estabilizacion de la cintura escapular




La estabilidad escapular es un componente clave para conservar la estabilidad mientras se practican ejercicios de Pilates para sostener y transferir fuerza hacia y desde el tronco y para establecer una base estable con que mover los brazos. 



Consiste en mantener las escápulas  en posición neutra (planas con respecto a la caja torácica) sin excesiva contracción muscular, sino mediante un equilibrio entre los músculos del manguito del rotador y los músculos estabilizadores de la escápula. Al realizar cualquiera de los ejercicios de Pilates, es necesario mantener esta estabilización escapular especialmente en ejercicios que impliquen cualquier movimiento de brazos y especialmente cuando el trabajo implique la extensión de la columna vertebral, para prevenir así cualquier tensión en el cuello, sobre todo la hiperextensión de las vértebras cervicales.




La cintura escapular es la estructura formada por la escápulas u omóplatos, las clavículas y el manubrio esternal. Se extiende desde la base del cuello hasta el borde inferior del pectoral mayor. Es el segmento proximal del miembro superior y  fija la articulación glenohumeral (hombro) al tronco, de manera que constituye la comunicación entre el brazo y el tronco. Es el complejo articular dotado de más posibilidades motrices y con mayor precisión del cuerpo humano. En general la cintura escapular sirve como estructura de anclaje de los miembros superiores al esqueleto axial, y además en ella se fijan muchos músculos que mueven los brazos, siendo una estructura muy ligera que permite a las extremidades superiores un grado de movimiento que no se tiene en ningún otro lugar del cuerpo.


En la estabilidad y movimientos de la cintura escapular participan muchos músculos: supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular (que forman el manguito del rotador), pectoral mayor,  dorsal ancho, deltoides. Cabe destacar la importancia de unos músculos que tienen gran importancia en la estabilización de la escápula; como son el serrato mayor, cuya debilidad permite que el borde externo de la escápula se despegue del tórax. El angular de la escápula y el romboides que aproximan las escápulas y las llevan en campaneo interno. El trapecio, situado más externo y con una amplia extensión, suele llevarse un exceso de trabajo porque se solicita su acción en la elevación del hombro, efectuando un uso erróneo de este.


Aunque solo hemos nombrado algunos de ellos cabe destacar que la escapula sirve de inserción a 17 músculos, lo que la convierte en un hueso casi flotante a merced de las diferentes tensiones musculares y con las únicas articulaciones reales con la clavícula (acromioclavicular) y el húmero (escapulohumeral). Esto implica que para un buen movimiento deben intervenir un grupo de músculos en un correcto orden mecánico para la estabilización de la escápula, de no ser así se pueden producir problemas como el pinzamiento del tendón supraespinoso, lo que producirá una tendinitis, o contracciones musculares del trapecio, angular del ómoplato y romboides, lo que solemos denominar comúnmente como "dolor de cervicales".

Es por todo esto fundamental enseñar y aprender como influye un movimiento incorrecto o correcto de la cintura escapular en problemas del área cervicodorsal y periescapular. El método Pilates propone una gran variedad de ejercicios para el aprendizaje de la estabilización escapular mientras movemos los brazos, siendo uno de los principios fundamentales del método. Pero de ellos os hablaré detalladamente en otras entradas.

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